de cómo desayuno, me lavo los dientes y me lanzo a las carreteras. dejándome, por supuesto, algunos de los útiles necesarios.

Como ya os prometí en su día, aquí os dejo el primer día del primer episodio de esta ya exitosa saga por las carreteras españolas. ¿Que no lo prometí? ¿Entonces por qué se llamaba “introducción“? Visto ya que cumplo mis promesas, ahí va.

Origen: casa.

Destino: Camping Orea (Guadalajara)

La ruta, obviamente, pasa por evitar autopistas y autovías en lo posible. Por tanto, tras unos kilómetros y más minutos de los deseados callejeando entre pueblos, enlazo con la CV-35. Hasta Llíria es bastante “anti-nacional”: 2 y 3 carriles por sentido y tanto tráfico que parece autovía. Afortunadamente, esto va cambiando y a la altura de Casinos se transforma en una carretera de un carril por sentido y sin mediana y para cuando sales de Aras de los Olmos ya no hay ni línea continua separando la calzada en dos. Ya parece que la aventura empieza de verdad.

Haré un “extra” comentando las carreteras tanto en vivo como plasmándolo en negro sobre blanco. Que si no se me aburren y no me atienden

En cuanto al viaje y a lo que va a ver hoy el gran público, hoy sí que es la aventura épica de un hombre despistado que ha de sobrevivir sin varios de los útiles necesarios para ir de acampada. Hay quien dice que lo hizo para dar misterio a su viaje. Otros, más racionales, que es que es un desnortado que no sabe dónde deja la cabeza. Juzguen ustedes mismos. A mí ya no me quedan uñas. Ay, madre!

*Sé que el audio cuando voy en el coche no es el mejor…se mejorará