Del épico viaje de un hombre y su montura. del lanzarse a la carretera en pos de molinos de viento. derrotarlos o no es otra historia.

Os presento la introducción del primer episodio de un sueño que tengo desde, casi, el día que aprendí a conducir: España por nacionales. La idea es conocer España, no cruzarla. Quiero recorrer sus carreteras, no llegar al destino con horas de autovía y euros de autopista.

Antes de contaros el porqué y el cómo de esta trepidante historia, he de confesar unas mentirijillas.

1.- Los molinos de viento los vi muy de lejos.

2.- No es solo por nacionales. Por suerte, las comarcales y regionales han resultado una grata alternativa.

3.- De épico tiene poco, no os voy a engañar. Un rocín más que capaz, un mapa de verdad actualizado y, por fortuna, suficiente dinero en la cartera han permitido que el hijo pequeño de mi madre no tenga que sufrir por el sustento. Ah, y el café! El dormir a la intemperie vendrá, os lo garantizo.

La idea surgió allá por el año 2013, a lomos de una Iveco Daily 2.3 de alquiler. Sí, una Furgoneta Blanca™. Era la tercera intendencia en un mes de campamentos parroquiales entre Benagéber y Alcalá de la Selva. 2 horas y pico sin radio viendo pueblos, bares de carretera, paisajes y gente sin fin. Recuerdo que fue justo por Manzanera cuando pensé lo bonito que es conocer cada punto de la carretera, saber de rincones escondidos al GPS y disfrutar de una parada no prevista para ver un atardecer inesperado.

De ahí surgió la idea de conocer España por nacionales, comarcales, etc. 4 años he tardado en empezar, pero ha merecido la pena. En este corto vídeo os introduzco el tema. En lo sucesivo, y según pueda ir editando vídeos de dudosa calidad, iré sumando días al primero de muchos episodios. Lo malo es que si hay que esperar 4 años entre episodios se va a hacer un poco pesado.

Gracias y perdón por verlo.