de los preparativos finales de uno de los coches del año

BMW pertenece a esas marcas capaces de navegar entre extremos y estar tan campantes. Sus ingenieros pueden crear ellos solos un invierno nuclear con el poderoso V8 de 4,4 litros a la vez que el i3 es tan real como la vida misma. Sus conductores pueden ser votados como los más maleducados de todo el Reino Unido y sus coches de los más refinados del mercado. BMW puede tener en catálogo guarradas que empiezan por X (ejem…) y coches que quitan el hipo de lo bonitos que son. Hoy, por supuesto, nos referimos a los segundos.

BMW Serie 8 Concept

En el salón de Frankfurt del año pasado la marca bávara anunció el Serie 8 concept. Un adelanto del resurgir de un icono dentro y fuera de la marca. El Serie 8 fue, hasta su retirada en los ’90, un espectáculo de diseño, tecnología y conducción. Hoy, gracias a la moda de repetir todo lo que se hacía por aquellas épocas, podemos babear de nuevo. Preparen el pañuelo.

Un prototipo que se viste de camuflaje runner

Los probadores e ingenieros alemanes han sacado a pasear a la mula de pruebas del modelo de pre-producción. Si su trabajo es ya de por sí emocionante, nos lo han querido recochinear un poco más. Han grabado el típico vídeo de esos en cámara lenta y música suave para cambiar a rugidos y cruzadas con olor a goma. Malditos.

El lugar escogido es el circuito Aprilia, en Italia. La ropa escogida, el típico camuflaje que insinúa pero no enseña. Es posible ver cómo en el frontal apenas se intuye cambio del modelo presentado en Frankfurt. Sin embargo, la zaga sí que sufre (o sufrirá) algún cambio para hacerlo algo más mundano. Las salidas posteriores y los pilotos traseros que nos querían vender en el prototipo eran difíciles de llevar a cabo.

Lo que sí que parece que llegará es un potente V8 de alrededor de 4 litros. Los típicos de los M5 o 750i. Eso se dice por el sonido ronco, grave, adulto y amenazador que se escucha en el vídeo. Otra cosa es que no la hayan colado con la edición y luego suene a lata. Pero, vaya, no tiene pinta. El vídeo no tiene desperdicio. Eso sí, volumen al máximo y avisa en casa que no se está acabando el mundo.