de cómo el clase g sí puede repetir diseño durante décadas

Así es, ayer mostraba mi mosqueo con las marcas que diseñan todos sus coches igual y hoy alabo justo eso. ¿Seguro? NO. El Clase G es una leyenda viva en sí mismo y se le permite (¡se le exige!) no cambiar. Como leyenda viva es Arnold Schwarzenegger (he tenido que buscarlo), quien acudió a Detroit para presentar la nueva versión del todoterreno, real, de Mercedes. Ambos nacieron en Austria. Ambos están esculpidos a martillazos. Y con ambos te irías a salvar al mundo de Skynet.

En la presentación hicieron un repaso de la vida y obras del Clase G. Se hizo hincapié en que alrededor del 80% de los vehículos siguen todavía en funcionamiento “on and off-road”. Y es que es un dato a tener muy en cuenta ya que  son números más propios de coches de exposición que de máquinas que son torturadas. Me pregunto si les valdrá la pena venderlo… y me respondo con su precio: en Alemania costará 107,040€.

Cambiando lo necesario para que todo siga igual

Lo ves por fuera y sabes qué coche es. De hecho, no le hubiera hecho falta que lo camuflaran como al resto de coches para que la gente no pueda adivinar su diseño. Es como intentar camuflar un elefante envolviéndolo en papel de regalo. Las formas cuadradas con las que fue parido en el año 1979 siguen siendo las mismas.

Junto con esto, hay varios elementos que han dejado deliberadamente igual. Las bisagras de las puertas siguen estando por fuera del marco. “Podríamos haberlas puesto por dentro, pero no quisimos”. Olé. La rueda de repuesto colgando del portón. Esencia pura y dura del buen todoterreno, la rueda va por fuera. Los intermitentes asomando por encima del capó. Imperecedero y, ahora, seguro. En caso de accidente, nos cuentan, los intermitentes se esconden para disminuir el riesgo tanto de los peatones como de, ojo, el diseño del propio coche. Danke!

Por último, los sonidos. Sí, sí, los sonidos. En Mercedes han querido que pagues ciento y pico mil euros por un coche que cuando lo cierras con el mando no hace “pi,pi”. Cuando lo cierras oyes un ruido como de llave de castillo medieval o de cerrojo de AK-47, el mismo que tenía el primer clase G. Detalles que cuestan mucho dinero para hacerte creer que tienes un coche básico, supongo.

Por dentro sí parece que vale lo que pagas

El punto fuerte de Mercedes es, por supuesto, el lujo y la elegancia. Al sentarte en un Mercedes Clase G no sientes como que estás en una mazmorra de un castillo medieval. Sientes materiales de gran calidad. Cuero, aluminio y fibra de carbono están presentes en todo el interior para que te olvides de que fuera está ocurriendo un Apocalipsis. Me encanta el detalle, por cierto, del reloj analógico en la consola central. Otro detalle de mucha pasta que aparenta poco. Pero éste sí me gusta.

La instrumentación corre a cargo de la nueva GameBoy(aún se usan?) que Mercedes quiere instalar en todos sus modelos. Navegando por esas dos pantallas que recorren 2/3 del salpicadero puedes controlarlo todo. Desde la información de velocidad hasta las contraseñas para dominar Skynet. Un montón de información y configuraciones en las que perderse y meterse en un lío por provocar una guerra nuclear. Personalmente, soy más de girar la llave, embrague, primera y a correr. Pero ahora se ve que todos los coches tienen que tener capacidad para llevarte a otro sistema solar. Me da que solo el volante tiene más botones y funciones que todo mi coche al completo.

“La mujer del César, a parte de serlo, ha de demostrarlo”

Es muy bonito decir que “solo el Clase G puede ser mejor que un Clase G”, pero hay que dar razones para ello. Y lo hacen, lo hacen. Así como decía que hay tres normas básicas para el diseño de coches que todos quebrantan, Mercedes mantiene la trinidad de la capacidad off-road de un coche. Chasis de escalera. 3 diferenciales 100% blocables manualmente. Reductora que nos da la potencia necesaria para subir una pared. Si a lo bueno le sumas lo mejor, tienes un todoterreno imparable. Por eso han decidido poner suspensiones independientes dejando de lado las ballestas y han aligerado el conjunto en 170 kg gracias al uso del aluminio. Ah! y un V8 de 4 litros. Eso también ayuda.

Además de los modos de conducción típicos de los coches de hoy en día, el G añade  el “G-Mode”. Con este modo, el coche te suplanta y lleva a cabo todo lo necesario para hacer que conducir por todo tipo de terreno sea coser y cantar. Hace, en definitiva, todo lo que antes hacía el conductor para disfrutar del off-road. Y os preguntaréis ¿Meterías un coche que vale como una casa por caminos que ni las cabras irían? Que me lo dejen, que me lo dejen y veréis si lo meto. ¡Dejádmelo!

Schwarzenegger, a ti sí que te voy a dar SUV

A modo ya de conclusión, una cosa buena y otra mala. La buena es que Mercedes sigue apostando por el todoterreno de verdad. Cierto es que lo hace en un coche de precio prohibitivo y cuyos dueños difícilmente lo saquen de las carreteras de Beverly Hills. Sin embargo, alegra ver que no renuncian a todo en favor de la moda y que, tras la muerte del Defender (en la gloria de los coches esté), todavía podemos soñar con un coche Todo Terreno.

La mala, que el Governator Schwarzenegger va y no se le ocurre otra cosa que llamarlo, hasta 3 veces, SUV. Esto, Arni, es un 4×4 de los de verdad. De los que nos gustan a ti a mí. De los de irse y ni mirar el mapa porque sabemos que podremos pasar. Así que, por favor, no me obligues a hacerte entrar en razón y llámalo como se merece o me tendré que enfadar*.

 

*que no, que no, que no, que no….que es broma.