Del capítulo III de La Gran Obra
 “Y finalmente, es tan trillada y tan leída y tan sabida de todo género de gente [la historia de Don Quijote], que apenas han visto un rocín flaco, cuando dicen: ‘Ahí va Rocinante’.”

Y así es que se es con la gente que me conoce, que ven mi rocín, un Mazda 3 de 1ª generación, y a alguno le vengo a la memoria.

Para una madre es su hijo. Para un valencianista, inexplicablemente, el Valencia CF.  Todos tenemos un favorito irracional. A las espaldas de la madre, el hijo es normal tirando a feo; para los de siempre, el VCF es una caricatura; y para quien quiere herirme en la línea de flotación, tira de coche. “Pobres de ellos”, pensamos madres, aficionados y quien les habla. Era ya hora de hablar de mi coche, como anuncié. Dejen de morderse las uñas, que la espera ha llegado a su fin.

Llegó a casa procedente de una flota de gerencia con apenas 18.000km recién cumplidos. Desde viajes a comprar el pan hasta a la playa de las Catedrales en Galicia o la majestuosa Alhambra ha ido sumando memorias y cuenta ya con más de 100.000km. Eso sí, sin queja alguna. Averías de consideración grave, 1. Quien bien te quiere te chocará contra un bordillo y pondrá en peligro tu eje trasero. Afortunadamente el eje se puede reparar, pero no se puede decir lo mismo de mi orgullo herido.

Perfil izquierdo del rocín con un filtro molón

A nadie sorprenderá que acusa los años que lleva a sus espaldas. Las pegatinas de la ITV ya anuncian que su visita periódica es cada año y eso se nota. Aparecen grillos en las juntas de los paneles del salpicadero y el aislamiento es menor que el de modelos con menos telediarios. Pero eso es obvio. El cuero del volante y de la palanca de cambios va notando el uso y el sobeteo de las manos del conductor y no estaría de más pensar en cambiarlo. Una china en el asiento trasero es siempre causa de pregunta, pero en mi coche no se fuma. Ya venía así.

Ahora, el tío está estupendo! Exteriormente captó mi atención a los 15 años y estuve los siguientes 5 soñando con él. En su época no era más resultón que el Civic, pero tampoco seguía la tendencia anodina de los Golf. Tenía (tiene!!) algo especial.

Iba a liarme ahora a hablaros del diseño exterior e interior del coche. Que si pilar A, B y C (los que recorren lateralmente el coche). Que si línea lateral, posterior y frontal y de más disquisiciones. Lo cierto es que toda esa información ya está más que dada por gente que, admitámoslo, sabe más que yo.

Yo sé que me encanta, y eso es lo que vengo a contar al gran público. Sé que me encantan las ventanas traseras ligeramente tintadas. Elegante. Nada cani. Cuidado con lo que se piensa. Sé que me encanta la pequeña salida de escape cromada que agrava el tono de la voz de Rocinante. Sé que me encantan los relojes del cuadro de instrumentos. Las agujas apuntando hacia abajo, los colores de los relojes y las revoluciones subiendo a cada caricia del acelerador.

Reloj analógico, como toca

 

El caso es que no he querido entrar en temas técnicos de diseños ni de hace 10 años, porque lo que quiero es pregonar a los cuatro vientos cómo me siento cuando lo conduzco.